
El sueño de tener una casa propia se ve muchas veces afectado por el valor del inmueble en contraposición con el dinero ahorrado o el problema de la financiación para invertir en una propiedad. Sin embargo, el derecho fiscal español considera un porcentaje de deducción del 20% del importe anual invertido por aquellas personas que sufren incapacidad, y 15% de deducción para el resto de los contribuyentes.
Estas deducciones están obviamente dirigidas para alentar la adquisición de bienes inmuebles que requieran una financiación ajena a cualquier ayuda del estado, pero en el caso de alquileres, el régimen tributario no prevé deducciones para los arrendatarios pero si para los propietarios de los inmuebles alquilados. Estas deducciones se generan por concepto de obras y mejoras de la propiedad arrendada y pueden tasarse por un valor superior al importe de las rentas percibidas por dicho arrendamiento.
La financiación de la vivienda en España gira básicamente en torno de préstamos hipotecarios que pueden obtenerse a través de diversas agencias bancarias e instituciones financieras, siendo una mejor opción que los préstamos personales y una ayuda para la adquisición de inmuebles dentro de un plan de pensiones.