Mercado Hipotecario
Conclusión
Después de analizar los pormenores y proceso a seguir para solicitar un préstamo hipotecario, es menester señalar otros conceptos generales ante de pasar directamente a la oferta inmobiliaria.
Como ya hemos mencionado, se debe hacer una provisión de fondos para cubrir gastos del préstamo tales como tasación del inmueble, registro, notario, gestoría, gastos bancarios, y los impuestos correspondientes, gastos que conjuntamente sumarán alrededor del 10% del valor del inmueble.
Sin embargo, y a manera de asegurar su patrimonio, se recomienda contratar un seguro para enfrentar cualquier posible imprevisto que sobreviniera durante la vida del préstamo hipotecario.
La legislación española le obliga a contratar un seguro de daños, mismo que cubrirá el valor del inmueble ante un imprevisto tomando en cuenta su tasación, quedando de esta forma asegurada su estructura.
Sin embargo, existen en el mercado inmobiliario diferentes tipos de seguro que cubren distintas necesidades de protección sobre un inmueble y que son opcionales, por lo tanto corresponde a usted decidir el que mejor le convenga o rescindir de asegurar el inmueble.
Entre los seguros que más usualmente se firman podemos encontrar el Seguro de Amortización del Préstamo o Seguro de Vida, mismo que protege al titular del préstamo hipotecario en caso de invalidez temporal, permanente o fallecimiento.
Así mismo, el Seguro Multi-riesgo del Hogar le brinda protección al contenido del inmueble en caso de robo, incendio, responsabilidad civil por daños a terceros, rotura de cristales y otros riesgos que puedan afectar su patrimonio
En ambos casos, el pago de una prima periódica le garantiza que de ocurrir los percances estipulados dentro del cobertura del seguro, será la entidad aseguradora la que cubra todos los gastos aplicables y no usted ni ningún miembro de su familia.
Por último préstamos hipotecario y crédito hipotecario son dos términos que se usan indistintamente como sinónimos, pero dentro de la práctica financiera el crédito es una cantidad en cuenta que se pone a disposición del acreditado, mientras que el préstamo es un desembolso de dinero a raíz de un convenio con la entidad financiera.